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ADAPTADO: "El placer de jugar", una "trampa" saludable para chicos con autismo

ADAPTADO:

En el espacio del Club Las Palmas de la Ciudad de Córdoba, funciona la escuela de deporte de la Fundación "El Placer de Jugar", que contiene a chicos con autismo bajo la dirección de Gustavo Eguiguren, docente, profesor de educación física, licenciado en Ciencias de la Educación y asistente terapéutico, que encontró su vocación en ayudar a estos chicos

"Queremos que los chicos tengan una vida en la que tengan las mismas posibilidades que todos los niños, que jueguen, que hagan un deporte, un viaje, lo normal para cualquier chico", afirma Gustavo. "La respuesta a muchas preguntas es: si mi hijo juega al fútbol, ¿por qué no ellos? El autismo no es una barrera. Ellos presentan dificultades sobre todo en el área social, afectiva y de comunicación, son agresivos en algunos casos, pero siguen siendo chicos", agrega.

Pero, ¿cómo llegó a involucrarse con el autismo? "De casualidad y por vocación. Siempre tuve pibes con discapacidad en los colegios y siempre me cautivó la relación social de estos chicos con el resto de sus compañeros. De casualidad trabajé con autismo, me convencí, y es la parte social del autismo lo que me gusta", asegura.

Comprometido con su proyecto, insiste en su objetivo de que los chicos tengan una vida como la de cualquier otro chico. Pero, ¿qué buscan los padres cuando llegan a su Fundación?
Se toma unos segundos. "El trastorno es tan amplio como la expectativa de los padres. Hay padres que no esperan nada, que vienen desilusionados y después se enganchan; y hay otros papás que vienen pensando que sus hijos van a poder hacer cosas que los chicos no van a poder hacer nunca. No lo puedo encuadrar, pero después de un tiempo se acomodan, ven a dónde apuntamos y nos van acompañando en los proyectos. Les tiramos muchas propuestas que ellos pensaban que sus hijos no iban a poder hacer, y lo van cumpliendo", asegura.

Uno de esos proyectos es la participación de sus chicos en la Liga Municipal de Natación, algo impensado para chicos con autismo. Sin embargo, este sábado vivirán otra experiencia.

-¿Cómo es el trabajo con estos chicos?
-Lo que tenemos en claro es que no discriminamos. Cualquier pibe con autismo puede venir, el tema es que el autismo es muy amplio. Hay chicos que son dóciles y otros que son agresivos y no se comunican. Nunca decimos que no. Armamos tres grupos y dentro de cada grupo hay un profe cada dos chicos. Tratamos que, en esas franjas, estén vinculados con otros chicos de una condición semejante. Hay otros chicos que sólo se vinculan con el profesor, entonces los atendemos así.

-¿Cómo se detecta el autismo?
-El autismo es un trastorno. Hay una persona con autismo entre 70 u 80 personas. Creo que hay, por cada pibe con síndrome de Down, cuatro o cinco con autismo. Como es tan complicada la discapacidad, la misma familia se retrae. Son chicos que no los vemos, que no salen, que no juegan como todos los otros chicos, que tienen  episodios y crisis seguidas y por eso los padres no los sacan mucho. De esa cantidad de chicos con autismo hay otros que tienen una autismo leve que ni siquiera están diagnosticados, que dicen que les va mal en el cole "porque no será muy inteligente". A veces los padres no lo ven, o no lo quieren ver, y lo tratan de poco inteligente. Algo que un psicólogo puede resolverlo fácilmente.

-¿Cuáles son sus límites?
-El espectro es tan grande que dicen que Einstein tenia autismo, que Bill Gates tiene autismo. Hay gente independiente y exitosa en su trabajo. El tema está en cada uno. Nosotros tenemos un chico que no se relaciona, no busca el contacto visual, le gusta el agua pero no se mueve en la pileta. Pero ahora va a competir en natación, se desplaza despacito. No sabemos cuál es el límite, por ahí el límite somos los padres.

-¿Por qué "El Placer de Jugar"?
-El placer de jugar es una trampa -ríe-. Los profesores de educación física somos profesionales del juego, y es tan poderoso el deseo de jugar que uno puede hacer un montón de cosas por ese deseo. Por ejemplo un chico no puede hacer fila en el colegio. Acá tenemos una cama elástica que los vuelve locos. Para acceder a ella tienen que hacer fila. Sino no juega. Es tan poderoso el placer de jugar que es la trampa que tienen los chicos para que los profes logren que avancen. Como por ejemplo hacer fila. ¿Por qué hacen fila? Por el placer de jugar.
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