SILVIA VÉLEZ FUNES: El deporte como parte de la integralidad

Si hay un concepto que Silvia Vélez Funes ha logrado transmitirle a su entidad, CIN, es el de integralidad. Su trabajo con personas con discapacidad no pasa sólo por las horas en la pileta o el deporte, sino que se enfoca en todos los aspectos de los chicos de su Centro. Desde la natación, hasta las salidas sociales y la inserción laboral. 

Por eso Silvia y su equipo interdisciplinario tienen varios objetivos fijados para 2019: “Afronto este año con muchas ganas de trabajar, con la esperanza de lograr cosas nuevas”, confesó.

La directora de CIN remarcó tres hechos importantes que trascendieron del 2018 a este año. “Uno es el puesto de venta de flores y plantas que es atendido por los chicos, y la inserción laboral de tres jóvenes en diferentes empresas. La otra son los logros deportivos a nivel nacional, que el año pasado tuvo su reconocimiento en los Premios Talento”, resumió.

Por eso, “este año tenemos como objetivo la capacitación laboral en la producción de plantas y jardines verticales que empezará en mayo. El segundo objetivo es que todo lo que se produzca va a ser vendido en el puesto de ventas de flores y plantas en pleno centro de Córdoba. El tercer objetivo es a nivel deportivo, el viaje a las Olimpíadas Especiales en Bogotá, Colombia”, adelanta.

Esta integralidad exige un equipo multidisciplinario. “Trabajamos en la diversidad, tenemos todo tipo de personas con discapacidad, niños, jóvenes, adultos, adultos mayores. Hacemos un trabajo social inclusivo, no sólo es la clase de natación sino que vamos un poco más allá. Hemos incorporado un psicólogo, dos kinesiólogos, y queremos largar este año la escuela de desarrollo para chicos con discapacidad motriz específicamente. Tenemos todo un equipo de acompañantes terapéuticos y trabajamos todos en equipo, porque es la única manera de crecer. Tratamos entre todos de trabajar unidos, con un buen ambiente, de respeto”, cuenta Silvia, que ya ha ganado varios premios por su labor.

Con ese respaldo, CIN puede cumplir un trabajo completo con sus metas. Claro que no pasa sólo por la natación o el tenis. “No sólo se logra con el deporte, sino que tiene que ser algo más integral para que al joven, niño o adulto le sirva. Casi todas las instituciones van, nadan y cada uno se va a su casa. Acá hacemos otro trabajo, no sólo nadar sino que tengan un espacio, un par de días en el bar, que puedan charlar, que puedan comentar sus cosas, que digan qué les gusta y qué no, cómo se sienten, las cosas cotidianas que les pasa. Todo eso en una hora de natación no se puede –asegura Silvia-. Si bien uno nadando puede ver cómo es la personalidad de cada uno, pero el complemento sería lo otro, las salidas culturales, una salida al campo, una ida al cine, conocer nuestra historia, ir de vacaciones, creo que eso hace a un grupo más fuerte, cuando uno convive tantas horas”.

Claro que eso siempre tiene recompensa: “Lo que más contenta me deja es verles la cara de felicidad. Eso nos pasa a todos cuando a un hijo uno lo ve bien, se siente feliz. Acá pasa algo parecido. Cuando uno ve los progresos, que son distintos, los tiempos, el comprender cada cosa, que es distinto para cada uno, y verles la cara de felicidad cuando se dan cuenta de las cosas que pueden hacer, es lo más gratificante. Esa sonrisa, esos ojos de alegría, son impagables”, expresó Silvia. Y se fue con los objetivos renovados.


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