Quizás uno de los principales factores que rodean al tenis y atemorizan al jugador, son las lesiones. El calendario tenístico en la actualidad es sumamente intenso y estricto, por lo que cualquier clase de inconveniente físico incide directamente en las posibilidades del tenista de evolucionar durante la temporada competitiva.
Entre las lesiones físicas más recurrentes encontramos las distensiones musculares y los esguinces articulares. Ciertamente dentro de la estructura de un tenista surgen un 80 % de factores hereditarios (de los padres) y genéticos (calidad de fibras musculares), y un 20 % restante netamente relacionado al entrenamiento durante las etapas de desarrollo.
Aunque este 20 % refleje un porcentaje menor, es sin lugar a dudas fundamental en el desempeño de la carrera de cualquier tenista, es decir un óptimo entrenamiento brindará infinitas posibilidades a aquellos deportistas que cuentan con una pobre genética, como así también un entrenamiento inadecuado perjudicara significativamente a aquellos virtuosos genéticamente.
Ahora bien, ¿cuál es el secreto para evitar las temibles lesiones? Si bien no existe una receta universal, los entrenadores físicos tenemos en consideración factores primordiales al momento de trabajar.
En principio, entender que el entrenamiento físico deportivo se debe reconocer como un proceso evolutivo que comienza en edades infantiles, continuando durante el resto de las etapas de desarrollo del tenista.
1- El estímulo de las capacidades condicionales en las etapas sensibles 2- La constante periodización y planificación del entrenamiento 3- El respeto sobre el ejercicio a partir del reconocimiento de las cadenas musculares 4- Que los ejercicios y niveles de fuerza y flexibilidad se encuentren siempre relacionados y acorde a las posibilidades y desarrollo fisiológico del tenista.
Sumamente importante también es considerar otros factores como la alimentación, la suplementación. También la biomecánica del jugador, a través de su estructura anatómica y sus desplazamientos. Es necesario diagramar parámetros de movimientos adecuados para cada gesto técnico del tenista, disminuyendo de esta manera posibilidad de lesiones y generando mayor eficacia y potencia en el juego.
Existen en ciertas ocasiones, largos periodos de inactividad en la vida de un tenista, generalmente a partir de los inconvenientes físicos que pueden acarrear operaciones o tratamientos largos. Aquí el problema surge a causa de una deficiente preparación para el regreso a la competencia. Los entrenadores debemos tener en cuenta que durante una misma relación de tiempo en cuanto a capacidades y condiciones, se pierde mucho más en inactividad de lo que se gana en actividad, por lo tanto debemos obrar con suma cautela al momento de planificar las actividades de un regreso a competencia.
En muchas oportunidades se focaliza sobre la recuperación de una lesión, en no volver a recaer sobre el mismo inconveniente físico. Sin embargo al mismo momento surgen otros problemas físicos quizás, de menor grado, pero que atentan considerablemente en el regreso de ese tenista a la competencia.
Los factores de riesgo de un tenista en cuanto a lesiones deportivas, radican en los rotadores externos del hombro, en los naturales acortamientos de los músculos isquiotibiales, en los desbalances de fuerza y flexibilidad en músculos como abdominales y aductores, en la falta de propiocepción generándose diversos esguinces.
Todos estos inconvenientes, deberán ser controlados a través del respeto, como mencione anteriormente, de las cadenas musculares. A partir de ello se logrará una eficacia, una economía de movimientos y desplazamientos en el juego que sin lugar a dudas disminuirá de gran manera la aparición de lesiones e inconvenientes físicos, permitiendo de este modo llevar a cabo el deseo de todo tenista: poder jugar.
Hernán Aboitiz - Entrenador físico
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